Salvemos juntos el Ayuí
30/8/08
Texto de la carta enviada por Diputados Nacionales (Comisión de Recursos Naturales) a la Sra. Secretario de Ambiente y Desarollo Sustentable de la Nac
Dra. Romina Picolotti
Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación
Nos dirigimos a Ud. para informarle que el día martes 12 de agosto concurrieron invitados por la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados de la Nación, Enrique Lacour (Fundación Reserva del Iberá), Juan Carlos Chebez (Fundación Félix de Azara) y Aníbal Parera (biólogo y habitante de Mercedes, Corrientes) para informar a los señores legisladores sobre el impacto ambiental que provocará la construcción de una represa sobre el río Ayuí, en la provincia de Corrientes. Esta obra ubicada en una zona muy cercana a los Esteros del Iberá, inundará 8.000 has de recursos naturales de la región con el fin de cultivar arroz.
"Represa Ayuí Grande" como se denomina la obra, tiende a ser el emprendimiento arrocero privado más importante del Mercosur.
Advirtiendo que esta represa produciría un daño interjurisdiccional irreparable, los Diputados presentes en dicha reunión consideramos la necesidad de que en forma urgente la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación se involucre en este tema.
Teniendo en cuenta el principio precautorio de la Ley General del Ambiente, consideramos que de manera urgente se debe detener todo tipo de obras que pudieran estar en marcha y que eventualmente afecten de manera drástica y negativa nuestros ya vulnerables recursos naturales.
Por otra parte, no debemos olvidar que esta Cámara de Diputados sancionó en el 2007 la Ley 26.331, Presupuestos Mínimos para la protección de los bosques nativos, que establece la necesidad de realizar el ordenamiento de los bosques nativos antes de autorizar su uso. Mal podría entonces dejar avanzar este emprendimiento que afectará de manera irreversible el bosque nativo del Ayuí. El Estudio de Impacto Ambiental de las propias empresas reconoce la existencia de 391 has de bosque que desaparecerán bajo las aguas del embalse artificial.
Sería un pésimo antecedente permitir que se inunden hectáreas de bosque nativo en perfecto estado de conservación para que unos pocos propietarios puedan producir arroz en forma intensiva durante algunos años.
Respetando los distintos ámbitos y jurisdicciones intervinientes en este conflicto, la Nación a través de sus autoridades tiene el deber constitucional indelegable de defender los recursos naturales (artículo 41 de la Constitución Nacional "Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales".)
A la espera de una pronta y positiva respuesta, saludamos a Ud. con respeto y consideración. Atentamente
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28/8/08
Diputados nacionales piden a la Presidenta que evite el represamiento del Ayuí
Una comisión de la Cámara de Diputados de la Nación pidió a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner a que evit,e por intermedio de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, la construcción de una represa que impulsa una coalición de firmas en Mercedes (Corrientes) para desviar el cauce del arroyo Ayuí y formar un lago de 8 mil hectáreas para la siembra.
Rubrican el proyecto de declaración los legisladores Miguel Bonasso, Roy Cortina, Lidia Satragno, Juan Sylvestre, Marcelo Morgado, José Antonio Vilariño, Oscar Massei, Alberto Cejas, Hugo Perie, Mabel Müller, Verónica Benas y Susana García
"Creemos necesario que el Poder Ejecutivo Nacional se involucre para evitar que se cree un lago artificial de mayores dimensiones que la Laguna del Iberá que con impactos irreversibles que tendrá impactos interjurisdiccionales más allá de Corrientes", sostiene el documento.
Luego insta al Poder Ejecutivo a que, a través de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, arbitre las medidas tendientes a evitar la construcción de una represa para un emprendimiento privado sobre el curso del Arroyo Ayuí en la provincia de Corrientes.
Ante ese mismo organismo estatal, asesores legales del Gobierno de la provincia y de las firmas involucradas -Pilagá, Tupantuva, Copra, del vicepresidente del Grupo Clarín, y Adecoagro, del financista húngaro George Soros-, impulsan gestiones para que la norma no frene al megaproyecto agrícola.
El pliego advierte revisa al trayecto de la Arroyo Ayuí Grande, afluente del Río Miriñay, que atraviesa los departamentos de Mercedes, Paso de los Libres, Curuzú Cuatiá y Monte Caseros, antes de volcar sus aguas al río Uruguay.
"En su ribera encontramos bosques. Sus aguas contribuyen al mantenimiento de pastizales y pajonales de una importante zona ganadera y es empleada por agricultores del sudeste correntino", refleja el documento.
Luego advierte sobre el megaproyecto agrícola que impulsa una coalición de firmas en Mercedes que pretende represar sobre el Ayuí para interrumpir su flujo natural y crear un lago artificial de 8.000 hectáreas para disponer de agua para regar 28.000 has de cultivos.
"Esta obra haría desaparecer 50 km. de costas, bosques de ribera, pastizales y pajonales", destaca el pedido a la presidenta. "En esta zona viven especies en peligro de extinción como el lobito de río, el aguará guazú y el ciervo de los pantanos que verían afectado negativamente su hábitat natural".
"Los recursos naturales son patrimonio de todos los argentinos, entonces no podemos permitir que un emprendimiento privado se apropie de un bien público" agrega.
Los legisladores recuerdan que en el 2007 el Congreso sancionó la Ley 26.331, de Presupuestos Mínimos para la protección de los bosques nativos, y sostienen que la continuidad del megaproyecto sentaría un pésimo antecedente a esa Ley.
"Sería un pésimo antecedente permitir que se inunden hectáreas de bosque nativo en perfecto estado de conservación para que unos pocos propietarios puedan producir arroz en forma intensiva durante algunos años", sostiene el pliego.
"Mal podría entonces dejar avanzar este emprendimiento que afectará de manera irreversible el bosque nativo del Ayuí", sostienen los diputados. "El Estudio de Impacto Ambiental de las propias empresas reconoce la existencia de 391 has de bosque que desaparecerán bajo las aguas del embalse artificial".
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26/8/08
2 de octubre - Piraguas por el Ayuí

La convocatoria es de un grupo de canotaje de la ciudad de Paraná (Entre Ríos), liderado por Esteban. Ellos dieron el paso inicial a esta actividad que comenzará el Jueves 2 de octubre y se prolongará durante el fin de semana.
La propuesta es sumarse en canoas (se prefiere que no haya lanchas a motor, salvo una, que funcionaría como apoyo, también a cargo de la documentación de la travesía). Se arranca en "Paso Galeano" (un puente en el punto 29° 5'33.75"S; 57°34'50.17"O), y está previsto remar río abajo hasta "Paso San Roquito" (29°17'48.86"S; 57°33'52.22"O), donde el Ayuí Grande desemboca en el Río Miriñay.
Quienes quieran sumarse deben considerar:
· No hay una "organización" a cargo del evento, que provea asistencia logística, apoyo, o cobertura de gastos de ningún tipo.
· Cada grupo debe llegar por su cuenta y con su embarcación, elementos para acampar, comida, bebida, etc.
· Se desconocen las condiciones de navegación que existirán en esos días (en buena medida dependerán de las lluvias previas), pero el arroyo es siempre navegable con piraguas.
· Parte de la travesía (Paso Galeano) es con el arroyo todavía cerca de las nacientes (y normalmente con poca agua).
· El grupo principal (los entrerrianos) planean llegar a San Roquito (punto final de la travesía) el domingo, es decir, tomarse la remada con calma. Quienes quieran llegar antes podrán hacerlo (el tramo puede remarse en dos días intensos).
· En Mercedes, la persona contacto es Humberto Rodríguez (marsh-man@hotmail.com; teléfono: 03773 15-405779).Humberto llevará el registro de quienes se sumen, responderá preguntas de interesados e intentará proveer algunas facilidades en especial para los que llegan de lejos.
Esperamos que muchos puedan sumarse. Pero recuerden que, si bien hay un punto de encuentro y salida, y otro de llegada, no existe una organización responsable, y cada "equipo" deberá entonces "arreglarse por su cuenta".
· Características de la travesía:
· Aproximadamente 60 km de remada (considerando las vueltas del arroyo).
· Mucha exposición al sol (si bien hay bosque en galería, rara vez el mismo ensombrece el curso).
· La calidad del agua es cambiante (tiene épocas limpias y otra sucia, no se garantiza potabilidad).
· Existen buenos lugares de acampe, altos, con buena sombra, a la orilla del arroyo.
· Animales potencialmente peligrosos: víboras (yarará) y rayas de río. No más ni menos que en cualquier arroyo de la región.
· No hay sitio de provista de ninguna naturaleza en el tramo. Toda compra debería realizarse previamente en Mercedes.
Paso Galeano, no es más que un deslucido puente en un pequeño arroyo (cerca de las nacientes del Ayuí), al que se llega desde Mercedes transitando 54 km de ripio y tierra. No debe ser confundido con el Puente del Ayuí sobre la Ruta 40 (camino a Pellegrini/Laguna Iberá, que se encuentra aguas arriba). Paso San Roquito es el punto de llegada, un puente mayor, sobre el curso del Miriñay, distante 55 km de Mercedes (35 de ellos sobre el asfalto de la ruta 123).
Se recomienda llevar prismáticos y cámaras fotográficas. Nos organizaremos para compartir fotografías, anécdotas, etc., a regreso de la travesía.
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16/8/08
El INTA no apoya la Evaluación de Impacto del Ayuí
En una carta dirigida al Presidente de la Fundación Reserva del Iberá, el Presidente del Centro Regional NEA del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) Ing. Agr. Hugo García, aclaró que el INTA no forma parte del Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) del Proyecto de la Represa Ayuí.Por otra parte reveló que la EsIA no fue enviada al INTA, por lo cual la misma no está en su conocimiento, aclarando que "... no disponemos del estudio mencionado, por lo cual es imposble emitir opinión al respecto. Pero si el INTA estuviera mencionado como integrante del Equipo Técnico, solicitaremos a los autores del trabajo modificar su redacción, ya que el INTA realizó un estudio sobre riesgos ambientales e indicadores sustentabilidad agroambientales, que probablemente haya sido utilizado para redactar parte del informe, lo cual no implica que nuestros profesionales hayan sido parte del equipo técnico que elaboró dicho informe".
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http://www.proteger.org.ar/download/archivos/AyuiCartaInta.pdf
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La UBA no se responsabiliza por el Estudio de Impacto del Proyecto
Lo declaró el Decano de la UBA Dr. Jorge Aliaga en nota dirigida a la Fundación Reserva del Iberá. Las claves son: "Tanto los trabajos como el informe técnico quedan bajo responsabilidad del Asesor Técnico responsable (Ing. Jorge Adámoli) y no comprometen a la Facultad" y "El solicitante será responsable por los daños que pudieran derivarse de los resultados obtenidosen virtud de esta OAT. La Facultad no tendrá responsabilidad alguna al respecto".La carta también agrega que el Ing. Adámoli fue autorizado por la Facultad (donde se desempeña como Profesor Consulto de dedicación simple), a emplear 5 horas semanales y le facilitó el espacio de trabajo.
Descargar carta en PDF
http://www.proteger.org.ar/download/archivos/AyuiCartaUba.pdf
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13/8/08
Diputados nacionales dijeron "no" a la represa sobre el Ayuí
La comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados de la Nación convocó a representantes de las entidades que defienden al Arroyo Ayuí frente a intereses privados que pretenden represarlo, inundando sus bosques con un embalse para regar arroz en Corrientes.
Buenos Aires, 13 de Agosto de 2008:
La Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados de la Nación, presidida por el Diputado de Diálogo por Buenos Aires Miguel Bonasso, debatió en horas de la tarde de ayer la polémica pretensión de represar el arroyo correntino, auspiciada por las empresas Copra y Adeco Agro, que cuenta con públicas expresiones de apoyo del ejecutivo correntino.
Luego de escuchar las exposiciones de Enrique Lacour (Fundación Reserva del Iberá), Juan Carlos Chebez (Fundación Félix de Azara) y el biólogo Aníbal Parera, convocados al efecto, y de analizar la carta abierta denominada "El Ayuí debe seguir siendo un arroyo" (que cuenta con la firma de 50 notables del medioambiente y la cultura, además de productores y abogados), resolvieron dar urgente tratamiento a un tema que calificaron de "Trascendencia nacional e internacional", según las palabras del Diputado Oscar Massei del PJ neuquino.
La Diputada Mabel Müller, quién mantuvo destacada participación en la reunión, advirtió la necesidad del urgente involucramiento de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación en este tema que calificó de "altamente preocupante".
Si bien no pertenece a la Comisión de RN, el Diputado Nacional Pablo Zancada por el Bloque Socialista de la provincia de Santa Fe, conocido por la defensa del medio ambiente litoraleño, recordó otros proyectos de represas que en la región ya han sentado suficientes antecedentes, tanto de impacto, como de situaciones en que la defensa ambiental fue más fuerte que los intereses particulares.
Para el Diputado de la Coalición Cívica de Córdoba Juan Carlos Vega, "Este caso debe analizarse bajo la experiencia de Botnia", y propuso la utilización de instrumentos legales de orden internacional, ya que es evidente que la represa podría afectar la cuenca del Miriñay y finalmente la del río Uruguay.
Como consecuencia de esta reunión, los diputados nacionales acordaron el próximo tratamiento en el Recinto de un Proyecto de Declaración de preocupación sobre "Este nuevo atropello legal y ambiental, que afecta el dominio público de los cursos de agua y los bosques de nuestro país", resaltó Bonasso en su discurso final.
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FARN - PREOCUPACIÓN POR EL PROYECTO DE CONSTRUCCIÓN DE UNA REPRESA EN EL ARROYO AYUÍ

Ciudad de Buenos Aires, 11 de agosto de 2008.
La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) expresa su profunda preocupación en relación con el proyecto de construcción de una represa sobre el arroyo Ayuí, ubicado en el departamento de Mercedes, Provincia de Corrientes, que tiene como objetivo la creación de un lago artificial para el riego de 18.000 hectáreas de plantaciones.
La discusión en torno a este emprendimiento concentra una multiplicidad de aspectos y materias que deben ser ampliamente debatidos. No obstante ello, queremos señalar que se trata de un proyecto privado que tendrá consecuencias sensiblemente negativas sobre bienes del dominio público.
Entre los impactos negativos más importantes se destaca la afectación que sufrirá el recurso hídrico propiamente dicho, y la sustitución que sufrirán miles de hectáreas de sabanas y pastizales pues se verán convertidas en áreas agrícolas.
Por ello, es necesario destacar que desde el punto de vista normativo, el Código de Aguas de la Provincia de Corrientes expresa que la política hídrica provincial deberá “(…) Impulsar el uso racional e integral de los recursos hídricos, como elemento condicionante de la supervivencia del género y de todo el sistema ecológico, promoviendo su mejor disfrute con amplio sentido proteccionista. Para ello, deberá tenerse en cuenta la unidad de recursos en cualquiera de las etapas del ciclo hídrico, la interdependencia entre los mismos y entre los distintos usos del agua, el condicionamiento del medio ambiente y de las influencias que es capaz de producir la acción humana (…)”. También señala que “(…)toda utilización de los Recursos Hídricos deberá hacerse de modo que no altere dañosamente el equilibrio ecológico ni
afecte la calidad de vida presente o futura.(…)” y que “nadie podrá variar el régimen, naturaleza o calidad de las aguas, ni alterar los cauces naturales o artificiales ni su uso, sin previa autorización de la Autoridad de Aplicación, y en ningún caso, si con ello se
perjudicare la salud pública, se causare daño a la comunidad, a las cuencas, a otros recursos naturales o al medio ambiente.(…)”.
Por otra parte, el artículo 191 inc. i) del Código citado dispone que la ejecución de las obras hidráulicas como la presente deberán cumplir con el Procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental que establece la Ley Nº 5067, cuestión que también ha sido consagrada en el Art. 65 de la Constitución provincial recientemente reformada.
De acuerdo a todo lo expuesto, desde FARN creemos que resulta indispensable entonces que la Autoridad de Aplicación imponga el cumplimiento de todos los recaudos legales establecidos para la realización de este proyecto, y que además arbitre lo medios necesarios para la realización de una EIA absolutamente independiente, garantizando el acceso a la información y la más amplia participación ciudadana en dicho proceso.
Acerca de FARN: La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) fue creada en 1985. Es una organización no gubernamental sin fines de lucro, apartidaria, cuyo objetivo principal es promocionar el desarrollo sustentable a través de la política, el derecho y la organización institucional de la sociedad.
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11/8/08
EL AYUÍ GRANDE EN TIEMPOS DE SEQUÍAS
Los ríos Paraná y Uruguay, con los arroyos Itaembé, Chimiray, Mocoretá y Guayquiraró, como si fueran los protectores de una maravillosa obra que surgiera de la magia Leonardo, Van Gogh, o Velásquez, enmarcan una de las más perfectas manifestaciones de la naturaleza.
Esa naturaleza que tiene esa especialidad increíble de mezclar cursos hídricos, con selvas, llanuras, islas, cerros y una diversidad de seres vivos, que bien podrían imaginar aquellos grandes de la pintura de todos los tiempos si conocieran a la provincia de Corrientes. Jamás hubiera dudado de que estuvieran ante la representación real del "Paraíso Terrenal".
No sé si tiene razón el Cholo Aguirre, cuando asegura " Si usted no conoce Corrientes. No conoce a mi país", por que parecería una afirmación presuntuosa. Sin embargo, yo puedo asegurar, que quien no conoce a Corrientes, sin dudas se perderá gozar de todo lo que el Supremo Hacedor ha dotado al "Taraguî", es un poco como visitar el Louvre y no ver a la Gioconda, o regresar de Copenhague si haber admirado a la "Sirenita”.
Podría estar horas escribiendo sobre esa prodigiosa muestra de la naturaleza, uno de cuyos símbolos debería ser la flor del "Irupé", pero por desgracia debo escribir, no sin indignación sobre los despropósitos del hombre, que atentan contra esta inconmensurable belleza natural.
BARBARIDAD SI LAS HAY
Uno de los despropósitos es el proyecto de represamiento del arroyo Ayuí Grande, incomprensible si tomamos en cuenta que atenta contra tanta perfección, a contrapelo de la Lógica, que debería mortificar a quien lo hace."
¿Que fiebre indescifrable producen en las mentes de los seres humanos dedicados a la producción, la ambición y la codicia?. La verdad es que no lo se.
Lo grave es que quienes lo hacen, saben que no deberían y quien justifica a quien lo hace por unas monedas, supera sin dudas cualquier adjetivación negativa.
Ese verdadero "Eden" llamado Corrientes, ya ha visto como mutilaban a su río Paraná con la represa de Yacyretá, con todo lo que de eso se desprende.
Las planificadas represas de Garabí y San Pedro, segmentarían al Uruguay formando dos enormes piletones de aguas contaminadas con la colaboración que ofrece actualmente Salto Grande.
Es decir, que desde el centro mismo de la provincia de Misiones hasta la actual hidrogeneradora, las aguas se aquietarán, enmudecerán, se degradarán y contaminarán. De manera tal, que de ese "espejo azul que viaja", nada quedará.
Más allá de aquellos que lucran con estos desatinos y sumados a ellos, quienes al sentarse frente a un tablero de dibujo son capaces de transformarse en verdaderos "Nerones", capaces de quemar así sus propias Romas, que no escatiman esfuerzos para concretar obras como la Unión del Paraná con el Uruguay, Paso Yahapé-Laguna del Iberá y Río Aguapey mediante, para posibilitar la navegación desde el Alto Paraná (embalse de Yacyretá) con el puerto de Río Grande en el Atlántico.
Están quienes para mejorar ese sistema, quieren canalizar al río Corrientes para facilitar la comunicación fluvial, desde Corrientes a Asunción del Paraguay, o bien para que el aprovechamiento del sistema del Iberá sea realmente eficiente y conectar así, las apocalípticas obras con el Río Gualeguay, para lograr que todo el interior mesopotámico pueda ser navegado hasta el Delta
Ante tantas malas intenciones, particularmente me aferro a pensar que en este mundo actual no hay nada más insensato, que la sensatez que ponen de manifiesto los que proyectan el progreso de los pueblos.
Se que la batalla en defensa del Ayuí Grande, no será definitoria como Mbororé o Trafalgar, como tampoco lo fueron las que los pueblos realizaron en contra de Corpus y Paraná Medio, porque siempre esas mentes pensadoras encontrarán algún resquicio legal para cumplir sus objetivos.
Asumiendo y explicando que, aquí donde "Sobra Agua" (Todavía), es necesario usufructuarlas más allá de las enfermedades (Dengue, Esqistosomiasis, Filariasis, Paludismo, Fiebre Amarilla, Leishmaniasis, rabia paresiante, y muchos etcéteras más).
O que, donde es escaso el vital elemento, tienen minerales que los llevan a contaminar todo el ambiente con explotaciones a cielo abierto, a tal punto que en una de ellas, hasta hicieron desaparecer la frontera Argentino-chilena.
O como aquellas firmas anglo-australianas que están en las puertas de lograr que los respectivos gobiernos (Nacional y Provincial de Mendoza), los habiliten a explotar el Potasio arrojando residuos salinos al Río Colorado, que perjudicará el ecosistema de cinco provincias, que en nada difieren de los que han explotado nuestros bosques, como la tristemente célebre Compañía Forestal, que tenía ferrocarriles, moneda y policía propia.
Claro que lo se pero hay que dar esa batalla y hacer de ella una causa popular, como lo son Paraná Medio, Corpus, el Acuífero Guaraní y otras más.
En fin como diría Almafuerte: " Detente pluma no quieras que pierda sus armas el idiota".
Héctor Horacio Dalmau(*)
Maestro Nacional
(*)Tambien desempeñó cargos como Diputado Provincial, Diputado Nacional, Pte de la Comisión de Recursa Naturales durante dos períodos, Coordinador del Proyecto para el saneamiento del Riachuelo por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires entre otros.
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7/8/08
Otto Solbrig sorprendió con su discurso en Mercedes
Mercedes, Corrientes, 6 de agosto de 2008
El emérito profesor de Harvard y multilaureado argentino en el exterior, se reunió con los jóvenes en Mercedes (Corrientes). El mismo sitio donde muy pocas semanas atrás había levantado gran polémica al apoyar públicamente la Evaluación de Impacto Ambiental que auspiciaba levantar una represa en el curso del Ayuí Grande, sepultando bosques y un tramo entero del hermoso arroyo correntino, con la finalidad de que un grupo de empresas cultiven más arroz.
El discurso de Solbrig fue muy diferente esta vez en Mercedes. No sólo no hizo ni una sola mención al proyecto de la Represa del Ayuí a lo largo de su hora de disertación, sino que se manifestó preocupado por el avance de la agricultura, la falta de agua, la crisis ambiental en el mundo y llamó a los jóvenes a cuidar el planeta: "Este será el desafío de ustedes", dijo arrancando más de un aplauso en una audiencia cada vez más sensible a los temas ambientales.
Solbrig evitó cuidadosamente hablar sobre el tan polémico proyecto que propone prácticamente sepultar bajo las aguas al arroyo Ayuí y sus bosques en galería. En cambio, se dedicó a reflexionar sobre su vida, sus amigos (muchos notables de la cultura), sus libros, sus maestros y ¡hasta sus mascotas! No ahorró chistes y todo tipo galanteos con una audiencia que lo escuchaba con gran atención.
Para los que esperaban alguna defensa del proyecto agrícola en el Ayuí, declaraciones como que "El agua se está acabando, es la agricultura la que más ocupa esta agua… la prioridad la tiene el hombre y sólo después, está la industria…", resultaron verdaderamente refrescantes, ya que el proyecto ha sido declarado como "ilegal" por algunos de los más prestigiosos juristas del país.
A muchos, Solbrig los dejó pensando… "Ahora parece más claro, alguien de la altura que ostenta este señor, no podía ir en contra de la ecología, borrando con el codo lo que escribe con la mano", se escuchó en los pasillos del teatro Cervantes.
Fuente: Fundación Reserva del Iberá www.fundacionibera.com.ar
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6/8/08
BONASSO RECIBE A LOS QUE "DEFIENDEN AL AYUÍ"
Esta organización ambientalista, fue creada en 1992 en la ciudad de Mercedes, Corrientes y se dedica a la conservación de los Esteros del Iberá.
El motivo de la visita en la Comisión de Recursos Naturales de la organización ambientalista es informar a los señores legisladores del impacto ambiental que provocará la represa sobre el río Ayuí, obra que inundará ocho mil hectáreas de recursos naturales de la provincia de Corrientes para cultivar arroz, muy cerca de los Esteros.
“Represa Ayuí Grande” como se denomina la obra, tiende a ser el emprendimiento arrocero privado más importante del Mercosur y está encabezado por las empresas agropecuarias Copra S.A. y Adecoagro.
La reunión de la Comisión de Recursos Naturales se realizará el próximo martes 12 de Agosto a las 15.30 en la Sala del Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación, Av. Rivadavia esquina Riobamba.
Fuente: Diálogo por Buenos Aires
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4/8/08
PROYECTO AYUÍ - MÁS ARRÓZ……..¿Y MENOS QUÉ?

Por Juan Esteban Desimoni
“Dios ha muerto” anunciaba Friedrich Nietzsche en las postrimerías del siglo XIX en clara referencia al desplazamiento de la noción de Dios como centro de la vida del hombre acaecida con el advenimiento de la modernidad.
Desde el momento de aquel anuncio hasta nuestros días infinidad de hombres de carne y hueso, ideologías y hasta simples conceptos se han disputado el honor de encarnar esta idea de El Bien Absoluto, (El que no posee mal), que es, lo que en definitiva, representaba Dios. De entre todos los competidores que pugnan por alcanzar la divinidad hay, sin lugar a dudas, uno que desde hace un tiempo a esta parte corre con una nítida ventaja por sobre el resto, me refiero claro, a la palabra inversión. Los motivos por los cuales la palabra inversión logró “ascender a los cielos” seguramente son varios, pero ninguno tan poderoso como aquel marcado por el hecho de que, generalmente, aquellos que impulsan los grandes proyectos de inversión poseen una enorme influencia (cuando no la propiedad) sobre los medios masivos de comunicación. El proceso de divinización, es decir, el proceso por el cual sus proyectos personales son despojados de su “parte mala” antes de ser presentados en sociedad es pues, relativamente sencillo para estos empresarios. Pero está claro que la palabra inversión tiene de divinidad tanto como cualquiera de nosotros y, como cualquiera de nosotros contiene simultáneamente bien y mal, tiene la posibilidad de mejorar y empeorar o ayudar y perjudicar al mismo tiempo. En virtud de esto, el anuncio de una inversión (me refiero fundamentalmente a los proyectos de inversión “grandes”) es, en principio, una buena noticia sólo para aquel que la propone (¡por eso la propone!) pero, desde el punto de vista social, es una noticia neutra. La calificación de buena o mala, deseable o no, positiva o negativa le llegará con posteridad a un exhaustivo análisis de sus “partes buenas” y sus “partes malas” y en donde el criterio de decisión deberá ser de la forma: si la contribución a la sociedad de la “parte buena” del proyecto es superior al daño inflingido a la sociedad por la “parte mala” del mismo, entonces, la inversión es deseable. Recién en ese momento el anuncio de una inversión dejará de ser una noticia neutra para convertirse en una buena noticia.
Puede ser éticamente reprobable, pero lo cierto es que la jurisprudencia asentada por la todopoderosa corte suprema del marketing ha determinado como válida esta idea de que para vender (un producto o un proyecto) hay que magnificar las virtudes y esconder los defectos. Ya no queda un correntino que no esté enterado de que, gracias al “proyecto Ayuí”, Corrientes aumentará su producción de arroz y tendrá 1.500 puestos de trabajo más, ¡hemos creado un nuevo Dios!, lo difícil será encontrar un sólo correntino que conozca, de manera más o menos precisa, en qué se puede ver perjudicado (y en qué magnitud), qué puede perder (y en qué magnitud), qué nuevas amenazas se ciernen sobre su patrimonio natural y cultural, etc.
Pero si aceptamos que el rol que les compete a los impulsores del proyecto es el de magnificar las virtudes y esconder los defectos, no debiéramos preguntarnos al menos, a quién le está reservada la tarea de buscar los defectos, de encontrar la “parte mala” de este falso Dios y darla a conocer a la sociedad. Y la respuesta es más que obvia, el encargado de esta tarea es el gobierno, es por ello que cuando uno escucha a nuestros gobernantes repetir “más arroz, 1.500 puestos de trabajo”, “más arroz, 1.500 puestos de trabajo”………., como si fueran un simple eco de las voces de los empresarios privados, presiente que estamos en problemas. Dando por descontado que la “parte buena” del proyecto será publicitada a los cuatro vientos, hasta el cansancio, al gobierno le cabe la misión de asegurarse de que la “parte mala” de este proyecto sea publicitada con la misma fuerza e insistencia que la “parte buena”. ¿No es esto, en definitiva, garantizar la igualdad de oportunidades? ¿Acaso ignora este gobierno que una sociedad sólo puede optar por lo mejor cuando conoce TODA la verdad?
Nos guste o no “Dios ha muerto” y sería mejor aceptarlo antes que andar inventando sustitutos patéticos que lo único que hacen es aumentar la confusión general. Nos guste o no, la utopía de El Bien Absoluto (El que no posee mal) ha desaparecido, y por lo tanto cualquiera que se arrogue esta característica, miente.
En estos días de capitalismo global los falsos dioses proliferan como nunca antes en la historia de la humanidad y los gobiernos deberían estar prestos para asumir, con claridad conceptual y capacidad técnica, la tarea de desenmascararlos para que, de esa forma, la sociedad los pueda apreciar en su dimensión justa, es decir, como entidades imperfectas.
Juan Esteban Desimoni
Economista
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1/8/08
La defensa del Ayuí en el Manual Escolar Kapeluz

El Manual de Ciencias Sociales "Kapeluz" publicó en dos páginas una descripción de la problemática del Ayuí, su intento de represamiento y su defensa:
Actividades prácticas presentada:
1- ¿Cuáles son las actividades productivas del área en que se encuentra el arroyo Ayuí?
2- ¿Cuáles son las actividades que se realizarían a partir de la construcción del embalse?
3- ¿Por qué resurgió el interés por construir el embalse?
4- ¿Cuáles son los recursos naturales en juego?
5- Indentifica cuáles son los actores sociales implicados en el conflicto.
6- ¿Qué rol juega el estado?
7- ¿Cuáles serían los beneficios y los perjuicios de la construcción del embalse?
Los contenidos de la publicación se ajustan a la categoría oficial establecida por el Poder Ejecutivo Nacional, a través del I. G. M. GG05 1937/5 - Ley 22.963 - y fué aprobada por Expediente del mes de enero de 2007.
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30/7/08
El lado oscuro de la conservación
Por Amanda Alchourón Cassieto
¿En el Ayuí también? ¿Nuevamente es “el Ingeniero” quién respalda un atropello a la naturaleza, enarbolando la bandera del “desarrollo sustentable”? Vengo siguiendo algunos sucesos de la Argentina ambiental, como cualquier ciudadana puede hacerlo. Mirando lo que hacen y lo que escriben varias de las organizaciones del sector civil. Permítanme “atar algunos cabos”, para que todos veamos quién es quién en este pastel.
Hay un común denominador en propuestas de desmonte en Formosa, en la desfiguración de pastizales de San Luis, en desbosques chaqueños, el lavado de cara de la hidrovía del Paraná y otros escenarios que imagino saldrán a la superficie luego de que el caso “Ayuí” contribuya a cerrar este círculo. A esta altura, ese común denominador, se parece a “un método”.
Es el método de llegarse con propuestas de “solución” allí donde las empresas y los gobiernos enfrentan un problema ambiental, normalmente presentado por las ONGs ambientalistas. Una propuesta de solución completamente seductora para las empresas y los gobiernos comprometidos en el caso. Porque viene envuelta en el paquete “académico”, conferido con la firma de un Profesor universitario, incluso, un “formador” de los mismos que presentan el conflicto de turno…! Alguien decididamente influyente.
Es más, una vez logrado el contrato –normalmente colocado bajo el ala de la Universidad, pero ¡atentos!, sólo “bajo el ala”, porque el caso Ayuí también contribuyó a desnudar que, por más que la tapa de una Evaluación de Impacto Ambiental diga “UBA” en algún rincón, la universidad se saca el lazo rápidamente aclarando que “No se hace cargo, y sólo le confirió al Docente la facultad de dedicar una determinada cantidad de horas al desarrollo de la consultoría externa”)–, aparece la parte más sustantiva de la esta “solución”: los nombres de los integrantes del “equipo de tareas” que se encargará de hacer la EIA. ¡El ingeniero se convirtió en un especialista en contratar a muchos de los mismísimos integrantes de las organizaciones ambientalistas! (el café previo incluirá comentarios como “…es un trabajo fuera de horario”; “…una mirada no vinculante”; “…la posibilidad de ayudar desde otro lugar a que esto llegue a buen puerto”). Es claro que todo eso, a las empresas y gobiernos les resulta más que conveniente.
Pero al momento en que la “solución” se transforma en una EIA (Evaluación de Impacto Ambiental) formal, con tapa, gráficos y listas bibliográficas profusas, los “integrantes” están todos adentro, figuran en la segunda o tercera página, sin nada que aclare, que “este de acá disintió…”, o que el otro “ni se enteró…”, o que “el otro había pedido que no lo nombren, o al menos, que no nombren a su institución”.
Pero Ayuí (caso que vengo siguiendo con atención), terminó también por develar esto. Porque cuando la Fundación Iberá empezó a preguntarles, por nota, a varios de los descuidados técnicos involucrados en este caso particular, encontró que ninguno de los consultados conocía la EIA, ni siquiera se las habían enviado. Pero eran “el equipo técnico”… Más aun, los consultados escribieron cosas como. “Moralmente no puedo aprobar esa represa”, “Me parece una barbaridad”, “Veo que no hicieron los estudios que sugerí que debían hacer”, “Nunca me enteré de una represa”… Basta comparar la lista de los integrantes del equipo técnico de la EIA, y las firmas de la Solicitada en Defensa del Ayuí, para comprobar alguna coincidencia, que termina por validar todo esto.
Pero ya todos se dieron cuenta de las picardías del ingeniero. ¡Hasta su maestro!, el que contribuyó a colocarlo en el sector de los prestigiosos pensadores de la conservación y el desarrollo sustentable. Los días del ingeniero, según dicen los que pasaron por sus aulas, un didáctico, estimulante y provocador de ideas, docente universitario, ya “fueron”…
Su prestigio y su talento. Sus abultados antecedentes, hoy sólo le permiten contribuir a develar que, también en la “conservación”, existe –como en la luna– un “lado oscuro”.
Nota final: En el Blog que los amigos correntinos han habilitado para la defensa del Ayuí, se encuentran muchos de los elementos señalados. Espero esta nota pueda ser incluida en el mismo.
Lic. Amanda Alchourón Cassieto
Investigadora adjunta
UGEAD
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28/7/08
DE LOS DISTRITOS DE RIEGO Y EL REPRESAMIENTO DEL AYUI…
El mega proyecto de la construcción de un embalse sobre el cauce del rio AYUI en la provincia de Corrientes en Argentina, debe ser objeto de análisis profundo a la mirada de la economía ecológica, la pertenencia y uso del recurso y el derecho intrínseco que tiene la naturaleza por existir.
Es bien sabido que las políticas de expansión de la frontera agrícola que han venido desarrollándose en la Argentina han afectado directamente la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental del País, primero son los mega proyectos de siembra directa de soja que arrojan cifras millonarias que se quedan embolsilladas en las arcas de unos pocos, que no es el campo que todos conocemos, si no de las transnacionales que desplazan y arrojan a la calle a miles de argentinos y los depositan en las grandes ciudades con total desprotección estatal y una cosmogonía en choque cultural.
El proyecto de represamiento del AYUI tiene como sentido principal proporcionar aguas de riego para incorporar tierras al cultivo del arroz, el embalse cubriría un área de 8.000 hectáreas y tan solo el área que se incorporaría al cultivo del cereal serian de unas 20.000 hectáreas, cosa que a la vista de cualquier persona suena ilógico y exagerado, es cierto que el cultivo del cereal se puede hacer por inundación pero las cantidades de agua necesarias por hectárea no son ni siquiera cercanas a las cifras en metros cúbicos que generaría el represamiento, lo que nos hace pensar que el represamiento del cauce también lleva escondido algún otro fin que no conocemos hasta hoy.
La idea hoy se vende con la etiqueta de crecimiento económico y desarrollo para la zona, generación de empleo y otro sin fin de beneficios que a la luz de un país como la Argentina que ha venido sufriendo una cadena de hechos lamentables en su economía podría ser una tabla de salvación para alguna de las zonas de concentración de pobreza más alta en el país según la encuesta nacional de hogares.
Pero el cuestionamiento principal que genera la propuesta de este proyecto es la importancia y la valoración ambiental del bien, A quien pertenece? Como se debe usar?, en ese sentido se deben tomar acciones directas para la elaboración de investigaciones que muestren la verdadera cara de este tipo de proyectos, evaluaciones ambientales conscientes construidas desde la academia y no por el mismo estado o por los proponentes del proyecto ya que se harían consideraciones viciadas y sin ningún tipo de control.
También averiguar el costo ambiental y ecológico y la proyección del costo beneficio del proyecto, como también incluir en la valoración por métodos no económicos si no los propuestos por la Economía Ecológica el valor de la biodiversidad no con mercados de intercambio si no con el valor de existencia, el derecho a ser y existir.
Permitiendo la defensa natural del recurso y la proyección de este en el futuro para el goce y el uso nuestro y de las generaciones venideras, permitiendo el acceso a tecnologías más limpias y sensatas de agricultura que no incluyan técnicas extractivas y que eviten la perdida y deterioro del recurso y minimicen la extracción del poder nutritivo del suelo y que apliquen el principio de precaución en la elaboración de proyectos de este tipo así como también metodologías de encadenamientos y los principios filosóficos de la construcción ambiental.
Jorge Andres Charry
Msc Economía Ecológica Universidad Nacional de Colombia
Posgrado Economía Ecología Universidad de Buenos Aires
e-mail jorgeandrescharry@hotmail.com
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26/7/08
Los fraudes matemáticos de las evaluaciones de impacto ambiental y otras picardías de la ciencia y la técnica
Por Adrián Monjeau / Director Parkswatch Cono SurEn referencia a la aseveración de que en el estudio de impacto ambiental del AYUI los impactos ambientales negativos y positivos están “debidamente balanceados”.
Las evaluaciones de impacto ambiental suelen combinar en una matriz los impactos positivos y los impactos negativos. La pretendida racionalidad de este procedimiento se basa en el concepto de compensación. Un impacto negativo es compensado por uno positivo.
Por ejemplo, la inundación de tierras vírgenes es compensada con la oferta laboral de un emprendimiento. La contaminación en un lado es compensada con un negocio forestal en otro lado. La extinción es compensada por ¿el bienestar?
Estas argumentaciones suelen acompañarse -en los casos más serios- con la bendición apostólica de las matemáticas. Se computan en las matrices los impactos negativos con valores crecientes de acuerdo a su intensidad (-1, -2, -3) así como los positivos (1, 2, 3).
Entonces, si yo tengo una lista de impactos negativos muy fuertes (-3) como cráteres de explosivos o espacios inundados, en algún pase mágico del procedimiento evaluatorio se produce la anulación de los efectos al encontrarse el -3 con el 3, dado que 3-3 es 0 (cero). Los impactos positivos y negativos quedan “debidamente balanceados”. En el caso de que los impactos negativos sean muchos, hay una picardía posible de ser utilizada: subdividir los impactos positivos en varias subcategorías, aumentando la cantidad de números positivos hasta que las cuentas den lo que tienen que dar. Perfecta claridad matemática.
Organismos oficiales como el CEAMSE utilizan este procedimiento. Varias leyes provinciales de evaluación de impacto ambiental lo avalan. Sin embargo, es un fraude matemático que oculta los verdaderos problemas, por más que aparezcan las famosas, inservibles y caradurísimas “medidas de mitigación y compensación”.
Esta falacia matemática puede entenderse mejor si comparamos un problema ambiental con un problema de salud. Uso este ejemplo porque son dos sistemas que tienen que estar completos e integrados para funcionar bien. Imaginemos que vamos al médico para una evaluación general y el resultado es: tumor del tamaño de un pomelo en el cerebro (-3), riñones muy buenos (3), hagamos la cuenta: 3-3: 0 (cero), estamos matemáticamente sanos, podemos irnos tranquilos.
Es evidente que la conclusión anterior es un disparate. ¿porqué nos cuesta tanto entender este disparate en un estudio de impacto ambiental?. Tal vez porque es un informe muy gordo y tiene un “misteriómetro” que hace parecer las cosas simples y obvias como muy complicadas e inabordables para el vulgo. Pero sólo se trata de triquiñuelas muy bien pagadas por los responsables de los impactos. Se trata, una vez más, de una exquisita y sofisticada justificación de la rapiña sobre los recursos naturales.
Son estos sabandijas, apóstatas de la militancia natural, cipayos de los pícaros y poderosos, ratas exitosas en los naufragios globales, parásitos del bien común, nativos convertidos en malezas, los que se valen de sus altos conocimientos, disfrazados de escrúpulos y palabras ampulosas, para deshilachar al planeta. Eran amigos de la causa; los perdimos por unos pesos. Escupo, llorando y furioso, sobre las peladas de nuestros enemigos.
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24/7/08
Hoy Viernes 25 de Julio - Le ganamos a la censura
Mensaje de Favio Landriscina (hijo de Don Luis) a propósito de la censura al programa "Mano a Mano con el Campo" que difundiría la cuestión del Ayuí, y en agradecimiento por el apoyo de todos quienes defendemos la naturaleza y la libertad de expresión...Entre Todos...
Estimados Amigos:
Cuando mis hijas eran chiquitas les mostré, en San Martín de los Andes, como la nieve se derretía y gotita a gotita formaba un chorillo. Más tarde en la ruta, le mostré el Limay y le conté que millones de aquellas gotitas formaban ese gran río.
A cada una de esas gotitas, Luis Landriscina y toda la producción les agradecemos, de todo corazón, el enorme apoyo que recibimos.
Este viernes 25 de julio a las 22:00 por Canal Rural vamos a emitir el programa que no salió en su momento.
Saludos cordiales,
FAVIO LANDRISCINA
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23/7/08
Que el árbol no nos tape el bosque
En el año 1818, la escritora inglesa Mary Shelley dio a luz una obra literaria que había sido engendrada un par de años antes en el marco de un pasatiempo burgués. Era una novela gótica basada -cuando no- en un antiguo mito de la tradición clásica, que con el tiempo cobró gran popularidad, llegando incluso a convertirse en un clásico del género de terror en la pantalla grande, a la que arribó en numerosas versiones y adaptaciones. El título de la obra comprendía una palabra que devino en indiscutible elemento semiológico de la cultura occidental, me refiero al apellido del personaje principal de la novela: Víctor Frankenstein.
Ya en el siglo XX, los numerosos embates de la industria de Hollywood y su voracidad comercial llevaron a que, entre otras cosas, se trasladara erróneamente el nombre del doctor Frankenstein a su macabra creación, que en la obra original carece de nombre propio; y a que el monstruo fuese cobrando esa fisonomía que se convirtió en un ícono inconfundible. Pero más allá de estas curiosidades, la fuerza y el valor de la obra radican en la temática que subyace al relato ficcional, el cual indirectamente incursiona en el campo de la ética científica y de la responsabilidad sobre el proceder de cada individuo, valiéndose de una fábula cuya fórmula se ha visto repetida hasta el absurdo en la historia de la humanidad: la del creador que, arrobado por la ambición y sin medir las consecuencias de su imprudente accionar, termina siendo víctima de su propia creación.
El dato viene a cuento porque, por estos días, la sociedad correntina -y más precisamente, la del Departamento de Mercedes- corre el serio riesgo de repetir, de manera inaudita, la historia del renombrado personaje de Mary Shelley; esta vez bajo la forma de un colosal emprendimiento productivo del sector privado, que amenaza con borrar del mapa un importante tramo del arroyo Ayuí Grande sepultando, bajo un lago artificial destinado a riego, alrededor de ocho mil hectáreas de un riquísimo ecosistema que incluye tierras productivas, bosques nativos y especies autóctonas protegidas.
El lanzamiento del proyecto de marras, que tuvo lugar hace algunos días en la ciudad de Mercedes, tuvo todos los condimentos de una portentosa dramatización cuyos ribetes bien le valdrían ser enmarcada dentro de la sátira o el grotesco criollo; todo ello si no aconteciera que existen realidades ineludibles, las cuales hacen que el asunto en cuestión apunte, más bien, a resultar en una verdadera tragedia. En la ocasión fue posible apreciar falseamiento de la verdad en datos objetivos, ninguneo de cuestiones ambientales, precariedad científico técnica y menosprecio de la legalidad a cargo del personal técnico de copioso curriculum a cargo del proyecto. Pero, aunque a la sazón resultaran actores de menor porte, sería injusto omitir una especial mención al aporte que realizaron dos empleados de una de las empresas inversoras, quienes con su participación lograron un singular tinte melodramático -con cierto regusto jocoso para un buen entendedor-, apelando, el uno, a una retórica de mercachifle más digna de un puntero político que de alguien con formación técnica, y el otro, sumando a lo anterior la torpeza histriónica de la que ya hiciera gala en similar ocasión y en el mismo escenario.
Así, los concurrentes terminamos asistiendo a una puesta en escena cuyas ínfulas fueron disipadas gracias a la participación de cierto sector del público, que atinó a hacer sonar las campanas maliciosamente acalladas por los organizadores. Las ya nombradas falencias, entre las que se cuentan datos erróneos, estudios ambientales inconclusos y soluciones a todas luces insuficientes para el daño ecológico, fueron desplazadas por el constante enaltecimiento de las virtudes socioeconómicas del emprendimiento. No obstante, en el tiempo destinado a las preguntas del público, hubo planteos y cuestionamientos de tipo legal y técnico que resultaron más que suficientes para evidenciar que ciertos argumentos tenían la solidez de un castillo de naipes.
Fue entonces cuando la “obra” entró en el plano tragicómico, porque cuando la ciencia y la ley no dan respaldo, es necesario buscarlo en otros ámbitos, y eso fue lo que pretendieron lograr dos gerifaltes de una de las empresas involucradas. El método empleado, hoy muy en boga, consiste en crear dicotomías a partir de planteos espurios, con una postura que representa el bien frente a otra que encarna el mal en todas sus vertientes; dicho de otro modo, lo que se hace es dividir arteramente a la sociedad en dos grupos antagónicos, esencialmente irreconciliables, y a partir de allí, instigar a la gente a alinearse en uno u otro bando, de los cuales el “bueno” siempre es el del instigador. Este esquema, en boca de los inversores, suena más o menos así: “nosotros somos los benefactores de la sociedad; haremos el sacrificio de arriesgar nuestros ahorros en este proyecto productivo, el cual desarrollamos merced a nuestro amplio conocimiento técnico, teniendo como principal interés el contribuir al desarrollo socioeconómico de la región, y la producción en gran escala de alimentos que ayude a mitigar el hambre del país y del mundo.”; y, a la vez, hacen que la postura antagónica diga: “ellos, los ecologistas radicalizados y otros personajes sin conocimientos técnicos, pretenden impedirnos llevar a cabo esta obra de bien con el pretexto de salvar unos cuantos árboles y otros tantos animalitos, y dejar que el agua corra inútilmente por ese arroyo; cosas que no aprovechan a nadie y que, en realidad, podrían esconder la intención de sumirnos a todos en la pobreza, la desnutrición y el atraso”. Es una metodología que no nos resulta extraña, dado que ya ha sido puesta en práctica por los militantes de “Iberá: patrimonio de los (productores) correntinos”; quienes en esta ocasión cedieron el protagonismo para conformarse con un modesto papel de “idiotas útiles”, que nunca faltan en ocasiones como esta.
Ante ello, es necesario que, como sociedad, abramos los ojos y no nos dejemos llevar por cantos de sirenas: el verdadero planteo no es dicotómico, nadie pretende discutir “producción: sí o no”; lo que es necesario debatir civilizadamente es el “cómo”, es decir, de qué manera vamos a producir, qué estamos dispuestos a sacrificar, qué alteraciones al medio ambiente son tolerables y qué prácticas se inscriben dentro del concepto de desarrollo sustentable, eso que las naciones más avanzadas del planeta, al cabo, han empezado a tomar en serio y ya están poniendo en práctica.
Por otra parte, a la cuestión ecológica, muchas veces menospreciada, se suma la cuestión legal, ya que el proyecto presupone groseras contravenciones que van desde la Constitución Nacional hasta el Código de Aguas de la Provincia de Corrientes. Es una obviedad decir que el cumplimiento de las leyes está en la base del normal funcionamiento de toda sociedad; y la no observación de las mismas -por desgracia, tan común en la Argentina- corrompe la civilidad y las relaciones sociales, lo cual a la larga resulta, ni más ni menos, que en el principio de todos los males. Y en lo que atañe a este emprendimiento productivo, es este un punto en el que es menester poner especial énfasis; sobre todo después de haber oído que, para los técnicos que lo desarrollaron, el tema legal es “una cuestión de interpretación” que, desde ya, ellos interpretaron en su favor. Por eso el proyecto es presentado ante las autoridades provinciales, trasladándoles la presión de una responsabilidad que no deberían asumir, y en vastos sectores de la sociedad, automáticamente se despiertan suspicacias; principalmente porque la población en general percibe un alto grado de volubilidad moral en sus gobernantes cuando se trata de cuestiones que suponen grandes intereses económicos.
Es por todo ello que, si bien debemos evitar las posturas cerriles y, al contrario de quienes sólo pretenden imponer sus razones, permanecer abiertos a un debate civilizado, constructivo y superador, como pocas veces, es fundamental estar atentos al devenir de los hechos y conservar un espíritu crítico, atento a cada contingencia y a cada discurso; porque así será posible descifrar los solapados intentos de manipulación a que nos someten quienes sólo defienden sus propios intereses. Es necesario tomar consciencia de que, tras los espejitos de colores del beneficio económico, se podría estar engendrando una catástrofe ambiental y sanitaria que, además, conllevaría el daño sociopolítico de la violación de las leyes. Dicho de otro modo, debemos evitar que el árbol nos tape el bosque; y así, al mismo tiempo, también evitaremos que lo tape el agua.
Sebastián Oscar Barbará
Mercedes - Corrientes
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20/7/08
Otto Solbrig y la falacia de la escala
A raíz del comentario del Dr. Otto Solbrig "Aseguro que el Proyecto Ayuí no terminará con ninguna especie".
Una gota no hace la lluvia. La emisión de carbono de una persona y su vehículo no calientan el planeta, ni derriten glaciares. Ni una pisada, ni un soplido provocan erosión.
Si miramos el mapa de Human FootPrint versus Last of the Wild, miles de "Ayuís" se pierden en base a falacias como las de Solbrig. Ese argumento del Dr. Solbrig desprecia la escala a la que ocurre el proceso de extinción: porque es un escenario tendencial que opera a escala continental.
Ya lo escribí alguna vez: el enemigo es invisible por lo gigantesco. Las especies no se extinguen por un martillazo que justo pegó en la cabeza de una rana endémica (y el argumento de Solbrig pretende que creamos esto); ni se extingue una especie porque una persona aislada corte un árbol hoy por la tarde.
Se extinguen debido a una paulatina tendencia a la rarefacción de sus condiciones de habitabilidad por una sumatoria de casi infinitos impactos difusos en el tiempo y en el espacio. Las poblaciones pierden su conectividad natural por fragmentación y "deshilachamiento" de lo que otrora fue un hábitat continuo.
Entonces, en la argumentación de Solbrig hay una falta de visión de escala que es sorprendente. El proceso de extinción ocurre en tiempos y espacios que no pueden medirse ni argumentarse como causales puntuales, eso es una falacia, es como mirarse al espejo para ver si estamos envejeciendo y responderse "no, estoy igual que hace unos minutos".
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17/7/08
Escandalosa Censura A Luis Landriscina En Canal Rural
Fue en el programa "Mano a Mano con el Campo", que se emite los viernes a las 22 horas por el Canal Rural. Landriscina iba a difundir una entrevista al Presidente de la Fundación Iberá Enrique Lacour, en defensa de un arroyo correntino amenazado por un proyecto de Represa para regar cultivos de arroz. "Curiosamente, la represa, el arroz y el Canal Rural, pertenecen al mismo dueño", deslizó Lacour.Mercedes: 16 de Julio de 2008.
"Tengo malas noticias. Acabo de recibir una llamada del Canal Rural "pidiendo" que levantemos el bloque con tu nota en defensa del Ayuí. Parece que están pisando callos de gente grande...", fue el mensaje enviado por Favio Landriscina -hijo del conocido humorista y conductor chaqueño, y productor del programa Mano a Mano con el Campo- a Enrique Lacour, el entrevistado para explicar su posición en defensa del arroyo.
Landriscina mantuvo una actitud ejemplar: "Nosotros tomamos la decisión de enviar la grabación del programa completo, si lo cortan sería un caso de censura previa NO avalada por nuestra producción". El resultado fue verdaderamente escandaloso: el Canal decidió levantar el programa completo y, en su lugar, pasaron un programa previo. Esto no pasó inadvertido a nadie, los televidentes (que no están acostumbrados a encontrarse con semejante situación), mucho menos a la producción del programa: "Nunca nos hicieron algo así".
Para Enrique Lacour el episodio demuestra lo desviado que se encuentra el Proyecto de Represa del Ayuí. "Es un proyecto que presenta una Evaluación de Impacto Ambiental cuyos profesionales, supuestos miembros del equipo, no la avalan. Es más, la desconocen porque ni siquiera les enviaron una copia…!".
El INTA y la UBA, también presentadas como entidades que avalan el proyecto, salieron a despegarse de la misma, deslindando toda responsabilidad. Para el Director del Centro Regional NEA del INTA, Ing. Hugo García: "Si el INTA aparece como miembro del Equipo Técnico de la EIA, pediremos que lo rectifiquen".
Para 50 reconocidos abogados, juristas, ambientalistas, artistas y productores de la zona, proyecto de represar el arroyo es un verdadero atropello a la naturaleza (ver "solicitada"), pero además, queda fuera de la ley, por eso Lacour enfatiza: "Lo impugnamos por improcedente y por ilegal. Un proyecto así, no requiere ninguna Evaluación de Impacto".
En la Fundación correntina ahora hablan de un nuevo atropello, el de la escandalosa censura del programa de Landriscina. "Este es un atropello contra la democracia y la libertad de expresión", señala Lacour, mientras que Landriscina lanzó: "Estamos dispuestos a aguantar el sogazo".
La impresentable actitud del grupo empresarial que domina el Canal Rural, el Grupo Clarín y el propio proyecto de Represa, desnuda la falta de escrúpulos con que se conduce este proyecto agrícola que también tiene como socio al financista George Soros (empresa AdecoAgro). "Han atacado a Don Luis, incuestionado decano de la producción agropecuaria, del interior y la vida rural", concluyó Enrique Lacour.
Fuente: Fundación Reserva del Iberá - http://www.fundacionibera.com.ar/
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15/7/08
Carta Abierta por el Ayuí
El Arroyo Ayuí Grande es un importante afluente del Río Miriñay, que en la Provincia de Corrientes transita por los departamentos Mercedes, Paso de los Libres, Curuzú Cuatiá y Monte Caseros, antes de volcar sus aguas al río Uruguay.Es posible navegar este arroyo, caminar entre ingáes, timbós y aguaíes que forman el bosque en sus orillas. Sus aguas contribuyen al mantenimiento de pastizales y pajonales de una importante zona ganadera y es empleada por agricultores del Sudeste correntino.
Pero un ambicioso emprendimiento agrícola pretende atravesarlo con una muralla, interrumpiendo su flujo natural y creando un lago de 8.000 hectáreas de superficie, para disponer de agua suficiente para regar 28.000 hectáreas de cultivos.
Harían desaparecer 50 kilómetros de costas, bosques de ribera, pastizales y pajonales, que quedarían sepultados bajo un lago artificial más grande que la laguna Iberá.
Esta pretensión no tiene precedentes. Sería la primera vez que un emprendimiento privado, en procura del beneficio de particulares, se apropiaría de un bien público de esta dimensión. Porque los ríos y arroyos son de todos, y no pertenecen a los propietarios de tierras a su alrededor.
Así lo prevén piezas jurídicas fundamentales de nuestro país como el Código Civil de la Nación, la Constitución Nacional, la Constitución Provincial y el Código de Aguas de la Provincia de Corrientes.
En un caso así, no hace falta un Estudio de Impacto Ambiental, ya que el proyecto, en sí mismo, no es legal.
Sería deseable que las empresas privadas del sector, con la ayuda del Estado y los organismos de asistencia técnica, diseñen los necesarios proyectos productivos adaptándose a la naturaleza correntina, en lugar de modificarla para satisfacer sus ambiciones.
Dejen que el Ayuí Grande siga siendo el arroyo que conocieron los guaraníes que le dieron su nombre y que los peces remontaron durante miles de años.
Adhieren
Juan E. Roldán
Productor del Miriñay - Desembocadura del Ayuí
Juan Desimoni
Economista
María Belén Blanco
Abogada
Asociación Cultural y Artística Curuzucuatiense
Colegio de Abogados 3ra. Circunscripción Judicial Corrientes
Juan Carlos Chebez
Naturalista y Escritor
Ernesto Viglizzo
Investigador del CONICET
Carmen Urquijo
Abogada
Daniel Sabsay
Presidente de FARN
Antonio Tarragó Ros
Cantante y Autor
Ana di Pangracio
Abogada
Samuel Kernohan
Ex Administrador de Pilagá S.A.
Silvana Buján
Periodista – Galardonada con Premios Martín Fierro
Aníbal Parera
Biólogo
María Mercedes Vallejos
Escribana Pública
Jorge Cornaló
Productor del Miriñay
Claudio Bertonatti
Museólogo
Juan Ignacio Mujica
Antropólogo e Historiador
Horacio Cardozo
Biólogo
Adrián Monjeau
Investigador CONICET
Fernando Arias Usandivaras
Ingeniero Agrónomo
Ex Director del INTA EEA Mercedes
Miguel Costaguta
Médico
Julio Manzanelli
Contador
Héctor Bibiloni
Abogado
Presidente de FUNDAMA
Francisco Erize
Naturalista
Ex Presidente de Parques Nacionales y Ex Director de FVSA
Tomás Waller
Científico
Enrique Lacour
Productor Agropecuario
Presidente de la Fundación Reserva del Iberá
Pedro Healy
Ruralista
Michael Thibaud
Argentina Ambiental
Carlos Figuerero
Productor Agropecuario
Roberto Chavero
Artista (hijo de Atahualpa Yupanqui, dedicado a la preservación de la memoria de su padre)
Antonio E. Brailovsky
Escritor y Ex Defensor del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires
Ramona Galarza
Cantante
Eduardo Basso del Pont
Veterinario – Presidente de Asoc. Ecologista de Goya
Juan Cruz Varela
Productor del Miriñay – Desembocadura Ayuí Grande
Eduardo Peluffo
Productor del Miriñay
Secretario de la Sociedad Rural de Mercedes
Luis Rey
Ingeniero Agrónomo
Ex Ministro de Ecología de Misiones
Ex Presidente de Parques Nacionales
Clara Martínez de Peluffo
Bióloga – Docente
Jorge Zoane
Productor Agropecuario
Mempo Giardinelli
Escritor
Hernán González Moreno
Productor Agropecuario
Leónidas Casabellas
Ex Comisario de la Policía Federal (Re)
Liliana Olveira
Naturalista
Presidenta CONat
Ricardo Ibazeta
Médico
Pedro Acheritegui
Arrocero del Miriñay
Andrés Bosso
Observador de Aves
Thilo Von Spangemberg
Productor Agropecuario
Jorge Daneri
Abogado
Alejandro Larriera
Veterinario
Ex Subsecretario de Recursos Naturales de Santa Fe
Adrián Digiacomo
Biólogo
Jorge Cappato
Presidente del Comité Sudamericano de la
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)
Eugenio Coconier
Biólogo
Alejandro Deregibus
Ingeniero Agrónomo
Universidad de Buenos Aires – Cátedra de Forrajes Naturales
Pablo Preliasco
Ingeniero Agrónomo
José Esain
Abogado Ambientalista
Luis Picolini
Arrocero del Miriñay
Raúl Montenegro
Biólogo
Presidente de FUNAM – Premio Nobel Alternativo
René Borderes
Ex Ministro de Cultura y Educación de la Provincia de Corrientes
Ex Intendente de Curuzú Cuatiá
Horacio Julio Rodríguez
Abogado – Escritor
Roberto Martínez Grossi
Médico e Historiador
Belén Etchegaray
Diseñadora Gráfica
Directora de FNA (Fotografía de Naturaleza Argentina)
Sumate:
defiendoalayui@gmail.com
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14/7/08
Ayuí o Producción versus Ambientalismo
Una vez más en Corrientes, la supuesta dicotomía entre producción y ambientalismo toma ribetes exponenciales. Parecería ser que no se aprenden de los errores propios y ajenos para volver a la enajenación salvaje de los recursos naturales (de todos), de cara a una siempre desmedida búsqueda de rentabilidad (de muy pocos).
Y digo supuesta dicotomía porque existen quienes se empecinan a catalogar a los “ambientalistas” como enemigos del progreso y opositores al desarrollo. Vaya anacronismo considerativo, puesto que desde esta posición lo que se pretende no es lograr impedimentos a la producción sino un progreso equilibrado y respetuoso de los recursos y un desarrollo esencialmente sustentable, ajeno a las superficialidades de lo simplemente metafórico.
Es por ello que el ambientalismo es inmanente del productivismo, entendiendo que no existe separación formal entre ambos, sino que uno es contenedor del otro. El ambientalismo mejora el productivismo, lo humaniza y lo proyecta eficaz y eficientemente hacia el futuro concreto, el de nuestros hijos y nietos.
La represa en el Ayuí, nos presenta una nueva trampa. La trampa del mito. Del mito aquel que nos convierte en provincia exitosa y nos posiciona en un contexto económico de vanguardia, del que dicho sea de paso, nadie puede garantizar su equilibrio temporal, hecho que marca la primera y clara luz de alerta a la hora de favorecer este tipo de emprendimientos.
Mito que al mismo tiempo nos lo presentan cual reto, en el que no existe opción o alternativa complementaria alguna, puesto que se transforma en un significado: el del éxito, el de una provincia pujante a escala visionaria ideal, aunque más bien se trate de una visión retrograda, a la cual y seguramente, lograrán revestirla de legalidad, aunque jamás de moralidad.
¿Cómo romper la lealtad cuasi religiosa a los preceptos capitalistas dejando primar la vida a lo largo del Ayuí? Impensable suponerlo, puesto que como significante, la represa del Ayuí, se transforma en un signo, lo que le confiere su carácter mitológico: el de la evolución económica de Corrientes, adornado de un sinnúmero de puestos laborales, los que son siempre tan efímeros conforme lo dicten la oferta y la demanda internacional por los comodities.
De allí que la represa del Ayuí, antes que en una represa en sí misma, se configura en un signo. El signo del “desarrollo”, que viene a materializar el camino de la prosperidad, en el que todo vale con tal de alcanzarlo, que banalmente puede asociarse a una moderna forma de hacerse millonario a costa de vender las joyas de la familia; cuestión que jamás será asumida por los impulsores de este tipo de proyectos, sean estos mercenarios u oprimidos inconscientes de los designios de las “manos invisibles” del voraz e insensible mercado que nos rige.
*fernandolaprovitta@yahoo.com.ar
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Potencial arqueológico del Ayuí
La experiencia de la arqueología del litoral Argentino donde el análisis de las cuencas de los cursos de aguas interiores no han sido hasta el momento debidamente estudiados y los pocos casos que se han dado, han sido con resultados ampliamente favorables como son el caso del Guaiquiraro limite entre Corrientes y Entre Ríos, estudios realizados por el Dr. Carlos Cerutti, parte del Río Mocoreta, Brignardello A. y Burne Ernesto y Mujica Juan I.
Y sectorizadamente los estudios realizados en las cuencas del arroyo Timboy y Río Miriñay en el Dpto. Monte Caseros realizados por Mujica Juan I. como así también los estudios hechos en las cuencas de los arroyos Urugua-í y en la cuenca del arroyo Yarará en la provincia de Misiones, Giesso Martín y Mujica Juan I. respectivamente donde el potencial ha sido de 40 sitios arqueológicos pertenecientes a diferentes culturas en solo 5 Km. de cuenca, nos demuestran el alto potencial que tienen las cuencas de los arroyos y cursos de aguas interiores.
El caso del arroyo Ayuí afluente del Río Miriñay, que por sus características donde las bosques en galerías y las praderas circundantes con muchos recursos alimenticios naturales que han sido indudablemente utilizados por los grupos cazadores como así también semi-sedentarios, es incuestionable que posee un gran potencial en patrimonio arqueológico, que debemos rescatar y custodiar para las futuras generaciones es por eso, que por el momento, es inviable la construcción de la represa hasta tanto no se hagan los estudios pertinentes de salvataje en la cuenca del mencionado curso de agua.
Magíster - Juan I. Mujica.
Antropólogo - Historiador
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6/7/08
PARA QUE CORRA EL AYUÍ
Una vez más las obras de grave impacto se ciernen sobre nuestro litoral. Antes eran represas de mediana o gran envergadura y nos tocó batallar en la de Urugua-í en Misiones y luego en la de Corpus, que por si alguno no lo sabe, fue rechazada junto con cualquier otra represa que anegue el territorio misionero en un referendum popular donde ganó una negativa rotunda del pueblo misionero que curiosamente no tuvo eco en el resto del país y hoy parece caída en el olvido.
En este caso, el ahora floreciente negocio del arroz, trae aparejada la brillante idea de atajar este magnífico arroyo que merecería su preservación integral para el disfrute de todos los correntinos y vivir una experiencia eco-turística planificada de navegar un río interior de esta magnífica provincia.
Desdeñando todo esto, se anteponen los intereses de siempre, esta vez con la complicidad de estudios de impacto ambiental cuyos resultados queriendo o no, se convierten en avales técnicos de estas propuestas que no son debidamente discutidas y condenadas.
En mi caracter de naturalista y conservacionista argentino y sin involucrar a ninguna de las tantas instituciones a las que pertenezco, me manifiesto de la manera más natural y clara que para mí es la canción de raíz folclórica para ponerle el corazón a la cosa y ver si logramos sentarnos a planificar que país y que provincia queremos.
Y hablando de Corrientes, se imponía hacerlo en tono de chamamé y con el mayor de los respetos, por los grandes artistas de ese terruño, nos animamos a decir:
PARA QUE CORRA EL AYUÍ
I
Nací para ser arroyo,
divagar por la llanura,
hundirme en cada recodo,
junto a mis aguas oscuras.
Para esconder a las garzas,
y guardarlo al surubí,
y por mis selvas vecinas,
me llamaron el Ayuí.
Nací para ser un brazo,
del extenso Miriñay,
y para llevar mi canto,
con rumbo hacia el Uruguay.
II
Por eso es que yo no quiero,
que detengan mi corriente,
y que inunden mis orillas,
que albergan todo lo agreste.
Yo no quiero ser laguna,
ya existe la del Iberá,
la de Galarza y de Luna,
si quieren algunas más.
Mi destino es ir andando,
como la vida se va,
y llevármela a la luna,
si se quiere reflejar.
III
Me abrazan por la cintura,
el curupí y el ingá,
el ceibo, el laurel de río,
y muchos árboles más.
Me custodian los carpinchos,
la tortuga, el yacaré,
y mi canto por la noche,
siempre acuna un chamamé.
Nací para ser arroyo,
lo digo de esta manera,
nadie es dueño de mi orilla,
lo discuto donde quieran.
IV
Pues soy una vena de agua,
corazón del Taraguí,
y si me dejan yo quedo,
muy firme en ese sentir.
Yo no se de conveniencias,
ni asuntos de economía,
pero guardo los secretos,
de los que antaño vivían.
Yo soy el paisaje vivo,
y quiero seguir andando,
y si me atajan, me muero,
porque quieto no me hallo.
Estribillo:
Nací para ser arroyo,
les pido de esta manera,
por culpa de una arrocera,
no se olviden como era.
Sacha- Juan (Juan del monte)
Juan Carlos Chebez es Naturalista y Poeta autor de “Los que se van” y “Guía de Reservas Naturales de la Argentina” entre otras obras.
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4/7/08
En dos líneas
Es tiempo de percibir de manera global el accionar sobre el ambiente. Nuestro pensamiento moderno nos marcó a fuego convenciéndonos de que éramos capaces como humanidad de crecer de modo infinito sobre un mundo finito. Nos llenamos así de emprendimientos que avasallan los espacios naturales, con proyectos de alto impacto. Este es un ejemplo, en esta ocasión en manos privadas, de la insensatez humana en esta visión mercantilizada de la naturaleza."
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1/7/08
Represar El Ayuí Sería Un Atropello
La Fundación Iberá recibió en Mercedes (Corrientes) a los responsables del Estudio de Impacto Ambiental de este polémico proyecto de inversión privada, que en su versión anterior (2005) había provocado la reacción de las más importantes organizaciones ambientalistas de la Argentina y otras de nivel internacional (Greenpeace, FARN, Fundación Vida Silvestre Argentina, Aves Argentinas, Proteger y muchas otras) y de otras expresiones de la Sociedad Civil.
'Lo que ahora proponen las empresas es muy similar a lo anterior: interrumpir el flujo del arroyo Ayuí con un paredón a cota 60, que dejaría sepultado bajo las aguas al cauce del arroyo, sus costas, las del Yuquerí y el Curupica-í, en suma, unas 8.000 hectáreas de ambientes naturales que incluyen pastizales y bosques nativos', explicó el Presidente de la fundación Enrique Lacour.
Para la Fundación Iberá esta situación quiebra el estado de derecho de igual forma que en la versión anterior: 'Nadie puede hacer desaparecer un arroyo y sus costas, sus bosques, y el territorio de su periferia en semejante superficie, para ampliar sus márgenes productivos o su renta'. La superficie afectada por el lago artificial podría compararse a la que ocupa la cercana ciudad de Mercedes: ¡Sólo que excede doce veces su tamaño!
Resulta llamativo que, mientras en el país rige una moratoria para los desmontes de bosques nativos (Ley Nacional de Bosques 26.331) que se prolongará hasta que las provincias concluyan sus Planes de Ordenamiento de sus Bosques, aparezcan este tipo de anuncios que implican afectar de manera irreversible el bosque nativo del Ayuí.
El Estudio de Impacto Ambiental –extendido en estos días a la fundación por las propias empresas, en actitud más comunicativa que en la anterior ocasión– reconoce la existencia de 391 hectáreas de bosques que desaparecerían bajo las aguas del embalse artificial.
Para Pedro Healy, socio fundador de la organización y columnista de temas rurales 'La provincia está conminada a desarrollar su plan de ordenamiento de bosques, por lo que resulta insólito que mientras eso sucede (o deberíamos suponer que sucede), se anuncie la realización de proyectos que afecten los bosques que están protegidos, incluso por las leyes provinciales'.
Una cuidadosa revisión de la documentación de impacto ambiental permitió a la FRI volver a cuestionarla. 'Hemos comprobado, por ejemplo, que algunos profesionales supuestamente integrantes del Equipo Técnico, ni siquiera conocen los resultados del Estudio de Impacto Ambiental, no sabían que la misma proponía la realización de esta represa y hasta dieron muestras de asombro al ser consultados por la fundación'. Uno de ellos exclamó: '¡No entiendo como pueden ponerme como parte del Equipo Técnico!'
Para la Fundación Iberá el problema es mayor que el ilustrativo dato anterior: Este es el tipo de proyectos que no debieran llegar siquiera a la etapa de evaluar su impacto ambiental, ya que dejan de ser viables mucho antes. Si los asesores de las compañías resolvieran eso a tiempo, ahorrarían el tiempo y los recursos de las empresas, y evitarían hacer anuncios que prometen ingentes empleos, ofreciendo ilusiones endebles a la población.
La fundación aclara nuevamente que no está en contra de la agricultura ni de la producción. Al contrario, reconoce la necesidad de nuevas inversiones y proyectos de desarrollo. Sólo que estos no pueden avanzar violando leyes, destruyendo el paisaje y la naturaleza, comprometiendo a una cuenca (incluso desde el punto de vista productivo, porque aguas abajo, en el río Miriñay que depende en gran medida del Ayuí, también se necesita el agua para producir). El desarrollo sustentable debe ser respetuoso del medio ambiente ¡y de las leyes!
'¡Hasta ahora, nadie había llegado tan lejos...!', se escucha en la fundación mercedeña, que explica que está permitido y regulado por el Estado tomar agua de un curso de aguas corrientes, que no deja de fluir naturalmente, (aunque sabemos que hay quienes lo hacen en forma ilegal). Incluso, también lo está represar pequeñas porciones en cursos de agua menores en las 'cabeceras de la cuenca' donde no existen bosques naturales (aunque, nuevamente, hay quienes lo hacen en forma ilegal).
Pero atajar el flujo de un arroyo de las dimensiones del Ayuí, e inundarlo en forma permanente, afectando semejante superficie, ecosistemas naturales, especies silvestres e incluso superficies ganaderas de valor, es algo completamente nuevo.
Es un verdadero atropello. Y constituiría un peligroso antecedente, que podría dar lugar a que estas mismas empresas, u otras, pretendan hacer lo propio en otros cursos de agua.
Más datos:
-La Ley Nacional de Bosques 26।331, vigente desde enero del corriente, prohíbe la afectación de bosques nativos en todo el territorio de la Argentina, hasta que las provincias desarrollen sus Planes de Ordenamiento de los bosques.
-Dos de las cuatro especies declaradas 'Monumento Natural Provincial de Corrientes' (Decreto Ley 1।555/92) viven en el área que se pretende afectar (lobito de río y ciervo de los pantanos).
-Según el Estudio de Impacto Ambiental el área es un 'Área de Importancia para la Conservación de las Aves' (AICA) de la Argentina, una figura que proponen las organizaciones que se dedican a la preservación de las aves silvestres.
-Los productores de la cuenca inferior del Ayuí y del río Miriñay podrían verse afectados por la falta de agua. Quienes operan la represa podrían retenerla a requerimiento de los cultivos que se pretende regar, mermando su disponibilidad más abajo.
-En el 2005, muchas fueron las voces que se alzaron en contra de la represa. El diario La Nación dedicó una editorial del día Jueves 30 de Junio de 2005 (http://www.lanacion.com.ar/717152).
-En la versión del 2005 el lago artificial era de 11।600 hectáreas (mayor que ahora). Esto responde a que la Estancia Ayuí abandonó definitivamente el proyecto, luego de tomar conciencia del daño ambiental irreversible que el proyecto acarreaba.
(*) La Fundación Iberá inició en el mes de mayo de 2005 una campaña en defensa del arroyo Ayuí, concebida inicialmente hacia ला difusión pública acerca de los impactos ambientales negativos que traería aparejado tal proyecto, juzgó que los mismos no fueron convenientemente evaluados ni comunicados a la sociedad, apeló a que las autoridades gubernamentales, así como los titulares de esta inversión económica, detengan el desarrollo del mismo.
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Posición Fundación Felix de Azara
En suma, unas 8.000 hectáreas de ambientes naturales que incluyen pastizales y bosques nativos- con vocación ganadera y conservación de la biodiversidad- serán transformadas drásticamente para el cultivo del arroz. Esta parece ser la política imperante en Corrientes: números, cifras, toneladas para hoy, y que del mañana se ocupe... no sabemos quién.
La agricultura industrial desarrollada a partir de la tecnificación del trabajo y la siembra continua de grandes superficies, es la principal causa de desaparición de los ambientes naturales y su diversidad de especies. Si además la agricultura se hace en áreas marginales,donde las condiciones ambientales no son las adecuadas para el cultivo, recurriendo a megaobras para subsidiar la producción, este impacto suele estar acompañado por procesos de desertificación o degradación irreversible de los suelos.
Este parece ser el caso del proyecto arrocero sobre la cuenca del arroyo Ayuí, dado que para concretarse necesita de la construcción de una represa de enormes dimensiones. De esta forma, miles de hectáreas naturalmente inadecuadas para el cultivo de arroz, serán subsidiadas con riego. El subsidio, esa obra que nos quedara a todos como deuda futura al convertirse en tierra muerta, no esta contemplado en la inversión. Nadie sabe quién se hará cargo de la restauración, una vez acabada la fertilidad del suelo.
Toda política productiva de gobierno, debe compatibilizar las urgencias del hoy con las necesidades del mañana. Un negocio rápido, con alto margen de ganancias a costa de una deuda, no debería ser impulsado por nuestros representantes. Es por ello que existen mecanismos como la Evaluación de Impacto Ambiental, la planificación territorial, las audiencias públicas, etc. No como meros trámites a cumplir, sino como procesos de análisis de alternativas y de costo-beneficio de todos los correntinos, de hoy y de mañana.
Hay una serie de preguntas que deberían estar bien respondidas antes de lanzarnos a
promover el proyecto arrocero del Ayuí:
¿Es una política inteligente inundar miles de hectáreas de bosque nativo en perfecto
estado de conservación para que unos pocos propietarios produzcan arroz
intensivamente por unos pocos años?
¿Está previsto entre los costos de la obra, la restauración del suelo y las vías de
escurrimientos originales?
¿Existen mecanismos legales idóneos y efectivos para comprometer a los propietarios a
una restauración del impacto, evitando la venta futura de una propiedad degradada que se sume a las miles de hectáreas con procesos de desertificación?
¿Vale la pena entregar a unos pocos privados (con claros fines de lucro) miles de
hectáreas de bosque nativo, patrimonio de todos los correntinos, para la destrucción del hábitat de decenas de especies animales, algunas de ellas monumentos naturales
provinciales?
¿Qué sucede con los efluentes contaminados que irían a parar al Río Miriñay?
Actualmente existen arroceras que liberan sus aguas al Miriñay, sin que las autoridades investiguen a qué se debe la mortandad de peces que habitualmente se observa en esas aguas. ¿Están entonces las autoridades preparadas para afrontar el costo de un aumento de actividades de control y fiscalización?
¿Están los correntinos dispuestos a sacrificar el arroyo Ayuí y parte del Río Miriñay, para que un ínfimo número de arroceros aumenten su producción?
¿Corremos peligro de no tener para comer si este proyecto arrocero no se llevara
adelante, en un área donde nunca antes hubo arroz, pero sí muchas vacas y gente de
campo trabajando?
¿Es necesaria una siembra a gran escala, incrementando exponencialmente los impactos,
cuando existen sobrados ejemplos de cultivos de arroz de menor escala igualmente
productivos?
¿Será éste el primer caso en la historia de agricultura industrial en emplear mucha mano de obra y beneficiar a las comunidades locales en el largo plazo?
La superficie a inundar es alarmantemente grande. Corrientes ya conoce las desgraciadas consecuencias del proyecto Yacyretá. Los beneficios para todos y la sustentabilidad a largo plazo de la propuesta deben ser evidentes, caso contrario, estaríamos ante un claro ejemplo de rápido enriquecimiento de unos pocos, a costa del país.
Buenos Aires, 18 de junio de 2008
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30/6/08
Represa del Ayuí y un anuncio para la polémica
Los recientes anuncios acerca de un gran proyecto agrícola en el área de la cuenca del Arroyo Ayuí en el Departamento Mercedes de la provincia de Corrientes, deben ser cuidadosamente analizados por la opinión pública, antes de festejar lo que a primeras luces sería una iniciativa de desarrollo local generadora de empleo y nuevas inversiones.
Impulsado por dos empresas líderes del sector (Copra y Adeco) este proyecto anticipa una notable expansión agrícola en un área tradicionalmente ganadera.
Se anuncian la incorporación de unas 28.000 hectáreas de cultivos de arroz y otros cereales, exportaciones millonarias y una cantidad nada despreciable de nuevos puestos de trabajo.
Lo que no se anuncia con la misma intensidad es que para ello proponen interrumpir el flujo natural de un importante curso de agua, eliminando sus bosques de ribera y extensos pastizales, sorteando así derechos fundamentales expresados en la constitución y las normas más elementales.
La propuesta de las empresas consiste en crear un lago artificial de proporciones descomunales. Tan grande como El Palmar de Colón (Entre Ríos), mayor que la cercana y famosa Laguna del Iberá y 12 veces más extenso que el casco urbano de la cercana ciudad de Mercedes.
El proyecto consiste en atravesar con un paredón el arroyo mencionado e inundar su lecho completo en un tramo de decenas de kilómetros de costas. La escena de la fotografía quedaría entonces bajo el agua, destruida de manera irreversible.Este reservorio artificial recibiría, a su vez, los efluentes químicos de esta gigantesca superficie de plantíos, y el destino de la cuenca del río Miriñay (receptor final de las aguas que terminan en el río Uruguay), podría quedar severamente comprometido, no sólo desde el punto de vista ambiental, sino también productivo, pues la cantidad y calidad de aguas disponibles cuenca abajo ya no serían las mismas.
Conviene reflexionar que represas y lagos artificiales de estas proporciones –aunque ya severamente cuestionadas en todo el mundo– han sido siempre emprendidos por el Estado y con fines de provisión de electricidad a la población. Obras netamente públicas y en procura del bien común.
Pero esta vez se trata de un emprendimiento privado, con lógicos fines lucrativos. Nadie intenta demeritar la renta privada, muy por el contrario. Pero ella no podría justificar adueñarse de algo tan público como un trozo de la geografía... ¡un río! para simplemente hacerlo desaparecer junto a sus bosques y sus especies animales y vegetales.
Resulta al menos llamativo que las autoridades participen de manera entusiasta del anuncio de un proyecto de estas características, con tono de “lanzamiento”. ¿Habrán advertido que no sólo de puestos de trabajo se trata? A favor de los gobernantes, conviene aquí reducir el hecho de los anuncios a lo que efectivamente ocurrió hasta ahora: las empresas presentaron la documentación, y deben permanecer a la espera de los permisos necesarios.
El proyecto deberá entonces pasar por muchas instancias previas, incluyendo una audiencia pública donde las evaluaciones ambientales sean sometidas a la opinión popular.
Tal vez ni siquiera llegar a eso, ya que este parece ser un ejemplo de lo que “no se puede hacer”, mucho más que un caso que admite evaluar su impacto ambiental.
Si las autoridades dejaran pasar esto, y si las empresas –advertidas de una situación que podría devenir en importante reacción en el terreno jurídico y cívico– insistieran en destruir el curso del Ayuí para dar lugar a su proyecto productivo el precedente sería desafortunado.
¿Cuál sería, entonces, el nuevo límite?
¿Podrían éstas u otras empresas, con suficiente respaldo económico, levantar un dique para hacer desaparecer nuevos trozos de nuestra geografía?
¿Podría luego ser el turno del Miriñay, el Payubre, el Aguapey o el Corriente?
¿Dependería simplemente de eso?
¿Del poder económico para hacerlo?
Fuente: Diario El Territorio, y otros medios provinciales de Corrientes.
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